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¿Cómo podemos reconocer a un abusador? |
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domingo, 16 de noviembre de 2008 |
Los Verdaderos Monstruos no habitan en los cuentos, un slogan publicitario que anima a quien lo lee a meditar en el mensaje. ¿A qué se referirán? ¿Qué es lo que nos quieren vender? ¿Será el nuevo título de una película de terror? Pero como de costumbre, la imagen vale más que mil palabras, no hay duda, así que nuestra mente asocia de inmediato el mensaje con el dibujo infantil de la cabeza de un monstruo, superpuesto sobre la fotografía de un ser humano cualquiera.
Entonces, ¿es que cualquiera es susceptible de ser un monstruo para un niño? Sí, pero con los necesarios matices aclaratorios. Lo que el anuncio quiere transmitir es que, por desgracia, al abusador no se le reconoce como tal a simple vista. Su estética es similar a la de cualquier persona que viste un traje, prefiere los jeans u opta por un vestido.
Tampoco es que la personalidad del abusador se vislumbre en sus actos, ni siquiera muchas veces le reconocen como tal sus amigos o familiares. | |  | | Acostumbra a mostrarse como una persona encantadora, sociable y servicial. Nada le delata. Son sus víctimas quienes sufren sus acciones degradantes y vejatorias. Y ellos les ven así, les reconocen y dibujan ante sus terapeutas como auténticos monstruos. Los niños, seres indefensos, que víctimas del chantaje, silencian los hechos por miedo y desconocimiento, otorgando inmunidad a esos abusadores de los cuales nadie más sospecha, o si lo hacen, y teniendo en cuenta que por lo general suelen actuar en el entorno familiar y social del niños, tratan de taparlo, de silenciarlo definitivamente para no poner en peligro el buen nombre familiar. El anuncio publicitario no acusa directamente a nadie, sólo nos da un toque de atención para que no bajemos la guardia y protejamos a nuestros niños como adultos responsables de su seguridad.
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